El 17 de enero de 2002 murió el Nobel español Camilo José Cela, en Madrid escribí su obituario para El Ágora de El Faro: “El fraseario del diablo”. Rescatado del archivo, aquí lo comparto…

Por Elmer L. Menjívar Q. *

Luis Miguel Bugallo Sánchez (http://commons.wikimedia.org/wiki/User:Lmbuga)

Estatua de Camilo José Cela en Padrón.

“Soy uno de los autores más censurados pero nunca he presumido de ello. A algunos escritores les gusta sentirse perseguidos y a mí me horrorizó siempre”. Conocido mundialmente por sendas novelas y encumbrado su genio con todos los premios, Camilo José Cela, también fue un hombre de frase suelta, siempre directa e irreverente.

Nació en un pueblo gallego, Iria de Flavia, el 11 de mayo de 1916. Muere al amanecer del pasado 17 de enero en la clínica Centro de Madrid de complicaciones cardiopulmonares. Su cuerpo, crecido con 85 años, no logró superar el más frío de los inviernos ibéricos de los últimos años.

La noticia de su muerte invadió la radio y la televisión, la prensa escrita tuvo que esperar para decir lo suyo, pero cuando lo dijo fue en decenas de páginas y con todas las firmas imaginables. Un profundo pesar se manifestaba en todas las frases alusivas vertidas por famosos y anónimos. Lo cierto es que su obra no ha sido leída con atención por la mayoría de los españoles, pero sí era un nombre altisonante en más de un sentido. Era, entre otras cosas, el último Premio Nobel español (1989), también portador del premio Príncipe Asturias, el premio Cervantes y otros muchos.

Nunca se preocupó por resultar oportuno, sabía que nada perdía. Cuando recibió el premio Príncipe Asturias acotó “En España, el que resiste, gana”. En 1994, un año antes de recibir el Cervantes, tras muchas nominaciones fracasadas, había dicho “Los premios literarios oficiales, con frecuencia, está toscamente politizados; y los comerciales con frecuencia están toscamente prostituidos” y del Cervantes dijo puntualmente que era “un premio cubierto de mierda”. Ese año, 1994, participó sorpresivamente en el premio de novela Planeta con La Cruz de San Andrés, el cual ganó indiscutiblemente.

Pese a lo dicho, aceptó el premio Cervantes que le fue otorgado en 1995, pero con sus despechadas palabras provocó la ausencia de los anteriores ganadores en la ceremonia de entrega del premio.

El hombre de la vos impúdica, pero genial, que arremetía contra cualquiera que se metiera con sus ideas. Polémico por los argumentos de varias de sus novelas, pero más aún por su verbo cotidiano. “Llegar a la Real Academia (de la Lengua Española) es como tirarse a la vecina. Una vez nos la hemos tirado, pues ya está”. Cela fungía con honores como el miembro más antiguo de dicha Academia. Un literato riguroso en el uso de la lengua, pero rebelde ante los cánones estilísticos. Mezcla estrambótica de ortodoxia y vanguardia que hacía impredecible su opinión.

Sólo reconocía la novela como constructo granítico, despreciaba todo lo que, con acentuado desprecio, llamaba subgéneros: “Nueva” novela, novela “de vanguardia”, “anti” novela, novela “de terror”, novela “gay”, novela “femenina”. “Nada de esto merece ser leído”, decía rotundamente, “una novela solo se pone apellido cuando la decencia le dice que no puede llamarse simple y llanamente novela, porque simple y llanamente no llega a serlo”.

Acusado de fascista e intolerante, mantuvo intensos debates sin jamás retractarse de nada. Durante el año lorquiano se pronunció públicamente contra el resalte de la homosexualidad de Lorca “Preferiría para mí una conmemoración más sobria, menos anecdótica y sin el apoyo de los colectivos gay” y añadió ácidamente “No tengo nada en contra de los gay, simplemente me limito a no tomar por el culo”.

Los homenajes y los especiales periodísticos han dejado de lado el lado más sensible de la imagen pública del autor de La familia de Pascual Duarte y La colmena. Sin embargo, en una pinta en las inmediaciones del campus universitario de la Complutense de Madrid, se leía “Un facha menos”, en clara alusión al deceso del Nobel y su vinculación con el franquismo, vinculación también ambigua: Fue funcionario del régimen, nada más y nada menos que con el cargo de censor. Al respecto, Rosa Mora, en un artículo para El País, señala “Se hizo censor. En una carta fechada ‘en el segundo año triunfal’ se ofreció para delatar a intelectuales sospechosos y parece que cobró un sueldo como censor entre 1941 y 1945”. Muchos años después, el mismo Cela matizó el asunto diciendo en una entrevista con Pedro Abad Contreras “Yo me metí ahí para comer, claro, para poder tener un mínimo sueldo, unas 250 o 300 pesetas”. Pero la marca del fascismo quedó en su hoja de vida.

España ha perdido a un hombre que en vida fue llevado y traído con todos los honores. El rey le había concedido el título de Marqués y los homenajes son incontables. Sin dudas fue un profeta en su tierra y en el mundo entero. Su obra forma parte de los planes de estudio de España y Latinoamérica, asimismo en muchos países con otras lenguas.

La historia de la literatura queda hoy marcada nuevamente por el sino más contundente de lo humano, la muerte de uno de sus personajes, que deja un legado pesado y rico, fascinante en su contenido como en sus circunstancias.

Óscar Wilde dijo una vez “Como no fue genial, no tuvo enemigos”, pues a Cela le sobraron las enemistades, y no tanto como la genialidad. Lo que queda claro es que el poder de la palabra tuvo en Camilo José Cela un ejercicio pleno y vivió según las consecuencias, unas buenas y otras no tanto.

Madrid, 19 de enero de 2002.
* Elmer Menjívar, escritor salvadoreño en Madrid.

 

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[* El artículo original se llamó “100 años contra Euclides”, publicado en La Prensa Gráfica, el 7 de diciembre de 2007, cuando el mundo celebraba los 100 años de vida de Oscar Niemeyer. Esta es una versión adaptada y actualizada en memoria de su fallecimiento el pasado 5 de diciembre de 2012] 

Por Élmer L. Menjívar

El siglo de un hombre que curvó la historia de la arquitectura a fuerza de utopías, técnica y profundo compromiso humano.

Todo empezó con una iglesia, en 1943. Óscar Niemeyer (Río de Janeiro, 15 de diciembre de 1907) tenía 36 años cuando entregó un proyecto pedido por el alcalde de la ciudad brasileña de Belo Horizonte, Juscelino Kubitschek, tres años antes. Este proyecto se convirtió en la iglesia de San Francisco de Asís. No era su primer proyecto importante, pero fue el pecado que lo instaló en un purgatorio arquitectónico por pecar contra el concepto, contra el dogma: pecó contra la línea recta.

Aquella iglesia inquietó a todos. Las impúdicas líneas curvas de su fachada, el indiscreto uso del vidrio y el desafiante trato del concreto anunciaron un tiempo de herejías. Incluso la jerarquía eclesiástica brasileña se quedó perpleja, y se negó a consagrar la obra como un templo católico. No fue hasta 1959, 16 años después, que la arquitectura de Niemeyer entró en comunión, casi al mismo tiempo que su Catedral de Brasilia y su Capilla de la Virgen de Fátima, también de Brasilia.

Brasilia ya era suya. Óscar Niemeyer, junto con Lucio Costa, su maestro, ganaron el proyecto que cualquier arquitecto quisiera: diseñar y fundar una ciudad entera donde no había más que espacio. Después de este monumental proyecto, que duró de 1956 a 1960, Niemeyer se instaló en la quimera de los indiscutibles.

Sus conceptos arquitectónicos se sustentaron siempre en profundas convicciones vitales. Brasilia es el resultado de una visión conciliadora de humanidad y naturaleza. Un urbanismo con un nuevo orden estético y espacial asomó, renovó la eficiencia del espacio, privilegió el espacio público y catapultó el uso del concreto hacia la arquitectura escultural.

El hombre curvo

La curva se convirtió en su sello de origen. Llegó a convencerse de que la línea recta carece de naturaleza y de que desnaturaliza al ser humano, pues lo hace vivir según una abstracción limitada y limitante, una abstracción impuesta por Euclides hace más de 2,300 años.

Niemeyer lo tiene muy claro: “La solución natural es la curva, presente en todo, en el razonamiento, en el universo, en la democracia y en la vida. La curva es la sorpresa, y la sorpresa es la clave de todo arte, de la vida plena”.

La plenitud tuvo en él un componente ideológico. Siempre se declara comunista y defensor del gran proyecto del mundo nuevo. Sufrió el exilio desde 1964, cuando la dictadura militar se instauró en Brasil. Sus proyectos nuevos empezaron a ser rechazados y los ya realizados a verse con desprecio. El ministro de Aeronáutica de la flamante dictadura dijo que “el lugar para un arquitecto comunista es Moscú”, el arquitecto comunista entendió el mensaje. Pero su destino fue Europa, París, donde trabajó para muchas naciones, en las que desarrolló más proyectos utópicos.

Regresó a Brasil hasta en 1980. Y desde ahí sigue trabajando y no hay reto insuperable. Sus 100 años, cumplidos el 15 de diciembre de 2007, fue una de las celebraciones más justas que el mundo ha conmemorado. “Cuando miro hacia atrás, veo que no hice concesiones y que seguí el buen camino. Eso le da a uno cierta tranquilidad”, sentenció frente a la prensa mundial que lo había puesto donde debe estar un hombre que vivió contra Euclides, en la curva infinita de todo el mundo.

El 5 de diciembre de 2012, luego de noticias que anunciaron que el centenario arquitecto ingresó al hospital, se anunció su fallecimiento, en Rio de Janeiro, en el hospital Samaritano, luego de que sus facultades respiratorias mermaron hasta atarlo a máquinas durante sus últimas horas. Ante la fatal noticia, el mundo, que ya esperaba el desenlace, empezó a rendir tributos por todos los medios en voga.

“La solución natural es la curva, presente en todo, en el razonamiento, en el universo, en la democracia y en la vida. La curva es la sorpresa, y la sorpresa es la clave de todo arte, de la vida plena.”

Oscar Niemeyer 1907 - 2012

***

Cronología

15 de diciembre de 1907:

Nace en Rio de Janeiro 

1934:

Se gradúa de ingeniero arquitecto de la Escuela de Bellas Artes (Brasil). Empieza a trabajar sin cobrar para Lucio Costa y Carlos Leão.

1940:

Diseña la Iglesia de san Franciso de Asís.

1945:

Ingresa al Partido Comunista brasileño.

1950:

Participó junto con Le Corbusier en el proyecto de la sede de las Naciones Unidas en Nueva Cork.

1956:

Inicia, junto con Costa, el proyecto de Brasilia, y lo termina en 1960.

1962:

Funda la Facultad de Arquitectura en nueva Universidad de Brasilia.

1965:

Sale exiliado hacia Europa.

1970-1980:

Grandes proyectos en Argelia, Francia, , Italia, Portugal, Estados Unidos, Malasia, entre otros.

1980-1990:

De nuevo en Brasil, no deja de trabajar, y sobresale lo que muchos consideran su obra prima, el Museo de Arte Contemporânea de Niterói (MAC), entre decenas de proyectos.

2000-2007:

Museo Oscar Niemeyer (Curitiba), Teatro Popular Oscar Niemeyer (Niteroi). Ya fue invitado a diseñar un estadio para Campeonato Mundial de Fútbol de 2014 que será organizado por Brasil.

[View the story “Las curva final de Oscar Niemeyer” on Storify]

  1. VEJA
    URGENTE: Morre Oscar Niemeyer, o maior nome da arquitetura nacional goo.gl/PvN4p
  2. RT @alanxelmundo: Muere el famoso arquitecto brasileño Oscar Niemeyer. Aquí una de sus famosas obras. http://pic.twitter.com/Alhl1OpZ
  3. Oscar Niemeyer, um dos maiores ícones da arquitetura moderna, tem obras espalhadas por todo mundo.Em inclusive NATAL. http://pic.twitter.com/K6Gtfjpw
  4. LA ARQUITECTURA ESTA DE LUTO. EL ARQUITECTO OSCAR NIEMEYER PASO A LA INMORTALIDAD. http://pic.twitter.com/r21KsMWr
  5. Niemeyer foi uma mente brilhante, mas acho q ele não tava muito inspirado quando projetou o Memorial da Cabanagem. =( http://pic.twitter.com/IqY1u8oj
  6. RT @Arquine: ‘La arquitectura es un pretexto para hablar de cualquier cosa. La gente discute’ O Niemeyer http://bit.ly/UoBrbB http://pic.twitter.com/dbtutkaW
  7. Niemeyer se fue a los casi 105 años, pero dejó una eternidad plasmada en sus obras! http://pic.twitter.com/sM3Wq07M
  8. Oscar é homenageado mundialmente. The Guardian, Washington Post, The Wall Street Journal, BBC. #RIP #Niemeyer http://twitpic.com/bjffq9

Prohibamos el matrimonio

febrero 29, 2012

Publicada el 27 de abril de 2009, en El Faro.

Como un par de nuestros políticos se han puesto creativos para buscar soluciones a los graves problemas sociales promoviendo que se prohíba constitucionalmente el matrimonio entre personas del mismo sexo, me puse creativo yo a revisar sus argumentos, lo que me hizo volver a examinar mis apuntes de Lógica. Mi primera tentación fue evidenciar la riqueza de falacias argumentativas, pero se me ocurrió que sería mejor realizar un ejercicio falaz de lógica argumentativa, es decir, crear un argumento usándolas para radicalizar la propuesta. Y aquí vamos.

¡Prohibamos el matrimonio! Pero así como se lee, en su forma genérica: el matrimonio entre hombres y mujeres, entre hombres y hombres, y entre mujeres y mujeres.

Si damos créditos al argumento de que el matrimonio es una institución social que es la célula de la familia que a su vez es célula de la sociedad, y que, por tanto, es garante y generador de los valores que hacen que vivamos en sociedades llenas de bondad; y también les creemos que la familia solo es familia si hay un papá y una mamá y uno o varios hijos procreados por los contrayentes que, según el argumento bíblico más radical, solo tuvieron sexo igual número de veces que el número de hijos; entonces, bajo estas ponderaciones conceptuales, hay que aceptar que el matrimonio es una institución fracasada.

El matrimonio llevaba toda la historia del mundo de ser exclusivo entre personas de distinto sexo, y estos son algunos datos de las sociedades que ha fundamentado el matrimonio:

14 500 guerras, y sólo 234 años de los 3 400 que se conocen se han pasado sin conflictos bélicos. En todos estos siglos de matrimonio entre hombres y mujeres la pobreza se ha acumulado de manera escalofriante: según las Naciones Unidas, más de mil millones de personas en el mundo subsisten con menos de un dólar por día. Otros 2,700 millones luchan por sobrevivir con menos de dos dólares por día. Hoy la humanidad, fundada en la células de las familias heterosexuales, cuenta con una compleja variedad de formas criminales, y la población carcelaria mundial asciende a 8.75 millones de hombres y mujeres.

Y si nos remitimos a la mitología bíblica, el primer crimen -un fraticidio, por cierto- se dio recién creados y unidos el hombre y la mujer: el conocido caso de Caín y Abel, y nunca nos contaron como procedieron Adán y Eva al respecto. Y si libro, encontramos casos de incesto, poligamia, infidelidad, así como también intensas pasiones y situaciones a medio explicar que hoy en día se ofrecen como el argumento sin el cual no hay verdad.

Entonces, sí llevamos estos silogismos al extremo, el fracaso del matrimonio es más que evidente en la instalación de sociedades con valores y bondad. Podría decirse que hubiera sido todo mucho peor si no hubiera habido matrimonios heterosexuales, pero eso en lógica se conoce como contradicción performativa, es decir, argumentar con hechos imposibles de probar porque no sucedieron. De ninguna manera se trata aquí de plantear que el matrimonio entre personas del mismo sexo es la solución, se trata de demostrar que el matrimonio per sé no lo es, y que quizá tampoco sea el problema. Pero sí podemos probar cómo irían las cosas si prohibimos el matrimonio como tal, y empezamos a crear nuevas formas de unión entre personas que se aman y quieren aportarle al mundo su amor en las formas que mejor se les dé. Fin de la idea.

¿Se asustó o se divirtió? Como puede leerse, es fácil construir argumentos en contra de lo que sea con datos e intereses particulares. Es solo el uso perverso de la lógica y la retórica, un uso recurrente en los políticos, que solo se puede contrarrestar con el debate de altura, con la participación de todos los involucrados y afectados, sin darle preferencia al criterio de las mayorías, porque la democracia no es sinónimo de “mayoritario”, sino aspiración de igualdad, dignidad y derecho.

Pero algo bueno está pasando a raíz de la iniciativa de Rodolfo Parker, sus seguidores y superiores: ha iniciado un debate urgente, justo y necesario, y podemos leer, en distintos medios, a líderes de opinión pública como Joaquín Samayoa, Carlos Molina Vásquez, Cristian Villalta, Paolo Luers, cada quien a su estilo pero razonando sobre el tema con ideas y argumentos poco expresados hasta ahora en nuestro país. También hay otros ciudadanos que se expresan desde su trinchera ejerciendo también la autocrítica, como Miguel Molina Tobar, y solo es cosa de buscar las voces que están ahí, buscarlas y sentarse con todos a debatir.

De sobra se sabe lo que piensa la familia Cardenal, Kalena de Velado, Rodolfo Parker y los arzobispos de turno, ellos lo pasan diciendo todo el tiempo y todo el tiempo se los han publicado, pero hasta ahora ha sido un monólogo de convencidos, que al parecer, más que convencer a otros, han querido imponer.

No es momento de aprobar reformas a la Constitución, es momento de debatir como demócratas llegando a la adultés. Diputados y diputadas: no aborten esta oportunidad inédita en el país de debatir entre ciudadanos y con argumentos, no hay prisa y vale la pena esperar unos años más para dar espacio al debate. Ciudadanos y ciudadanas: que no sigan siendo los políticos los que configuren nuestra mentalidad, no son ellos los más solventes para hacerlo, nadie lo es como individuo, y es el debate la mejor oportunidad para el pluralismo moral, tan necesario para poder hablar de democracia.

 

LOS APUNTES PERSONALES DEL JESUITA REVELAN QUE ROBERTO D’AUBUISSON ESTABA DISPUESTO AL DIÁLOGO EN 1988, QUE HÉCTOR SILVA DUDABA YA SOBRE SU ACCIÓN POLÍTICA EN 1987 Y QUE CONSTANTES NEGOCIACIONES SECRETAS CONSTRUYERON LA PAZ. LOS PROTAGONISTAS DE LOS 80, VISTOS POR UNO DE LOS MÁS AGUDOS PENSADORES QUE HA TENIDO EL SALVADOR.

En su intimidad, Ignacio Ellacuría contemplaba obsesivamente la realidad. Apuntaba todo lo relevante del acontecer político. Registró apreciaciones y charlas con los protagonistas del tiempo que le tocó vivir. Todo para tener claro, en todo momento, quién era útil o cómo podía serlo para su fin último: terminar la guerra.

Por Élmer L. Menjívar

[Publicado originalmente el 20 de noviembre de 2005]

Un 16 de noviembre de 1952, un joven estudiante jesuita de origen vasco, tenía 22 años y era llamado Ignacio Ellacuría Beascoechea, apuntaba en su cuaderno de notas personales: “Una vez dado un objeto y un sujeto capaz de entender es imposible la duda, porque necesariamente la inteligencia se lanzará sobre el objeto”. Exactamente 37 años después, el mismo hombre yacía muerto sobre un engramado. Su cerebro estuvo en el centro de la mira de quien disparó un arma de fuego: fueron las balas las que se lanzaron sobre la inteligencia.

Aquellos apuntes de juventud abordaban sus preocupaciones académicas durante sus estudios de filosofía en Quito, Ecuador, y descansan junto con muchos otros en un pequeño grupo de cuadernos que dan forma a una vida evidentemente volcada a la reflexión sistemática.

La lectura de estas páginas en la línea del tiempo es un tránsito evidente de las preocupaciones abstractas a las concretas. “Yo digo que eso le ayudó, además del contexto, su postura epistemológica”, sugiere Rolando Alvarado, jesuita que fue el asistente personal de Ellacuría durante sus últimos años como rector de la UCA, de 1979 a 1989.

Alvarado se refiere a la preocupación de Ellacuría por el conocimiento y su utilidad en la historia concreta, no siempre de la misma manera ni con el mismo objetivo. Una preocupación que tuvo de aliada una disciplina extraordinaria. De esto da fe el riguroso registro de perfiles de personajes, coyunturas, sarcasmos, cálculos políticos y líneas de acción que quedaron consignados en esos seis cuadernos custodiados por la Universidad Centroamericana José Simeón Cañas (UCA).

CONOCIMIENTO TÁCTICO

Alvarado, que tuvo a su cargo los archivos personales de su superior tras su muerte, sostiene que los años setenta son conocimiento de Ellacuría sobre El Salvador, de su historia, de sus dinamismo más profundos y de los grupos que movían el poder: “Obviamente, la realidad de El Salvador se va ir haciendo más interpeladora para un pensador con su talante. Él tenía un talento muy crítico, su personalidad era una muy crítica”.

No es casualidad que su primer artículo publicado en la revista Estudios Centroamericanos (ECA), de la UCA, en 1971, estuviera dedicado a la reforma agraria, gesto académico que demostró que el intelectual ya estaba instalado tácticamente en la realidad concreta de El Salvador.

Alvarado señala que no hay que perder de vista que el fundamento de la reflexión ellacuriana fue la academia. “Fue en los setenta que se empieza a incorporar la idea de la historia y lo social en la teología y en la teoría del conocimiento, surgen las teorías del desarrollo y la dependencia”, dice el ahora vicerrector de la Universidad Landívar de Guatemala.

En los cuadernos que abordaron la década de los ochenta se logra perfilar un panorama crítico que al cruzarlo con parte de su correspondencia ayudan a hilvanar un método, quizá una estrategia, para ganar influencia en el rumbo de un país en guerra.

Su talante fue el que lo convirtió en un personaje respetado hasta por sus adversarios ideológicos. El ex presidente de la República y líder de la derecha Armando Calderón Sol deja esto claro en sus apreciaciones: “El padre Ellacuría tenía trascendencia, era muy inteligente, no caía en radicalizaciones, aunque para nadie era un secreto que era un hombre de izquierda”.

Fue el mismo Calderón Sol quien en 1989, siendo presidente de consejo ejecutivo del partido Alianza Republicana Nacionalista (ARENA), hace que el candidato a la presidencia de su partido se reúna con el jesuita. El candidato era Alfredo Cristiani.

Cristiani resultó electo. “Mi hermano y yo llevamos a Ellacuría a Casa Presidencial, y conversó con el presidente. Lo conocíamos y sabíamos de sus intenciones de alcanzar la paz”, recuerda Calderón Sol, quien, al igual que su hermano, estudió con los jesuitas del Externado de San José.

Una de estas reuniones se realizó en la UCA, según la anotación de Ellacuría del 20 de abril de ese año, la cual encabeza con un tema crucial para él: “Cristiani interesado por las gestiones con el FMLN en Managua sobre posibilidad de negociación”, y más adelante consigna “prefiere negociaciones secretas y efectivas y no grandes shows como los de Duarte”.

Alvarado comenta que la impresión que se llevó Ellacuría de Cristiani fue positiva. “El razonamiento de Ellacuría era así: Cristiani es empresario, un hombre pragmático que sabía que el país no era viable si no se terminaba con la guerra”.

PAZ A PUÑO Y LETRA

Mucho antes de Cristiani, por el puño y letra del jesuita pasaron otros personajes y coyunturas que tenían en común el contexto de una guerra. Sin embargo, cada anotación cobra sentido como estrategia de un intelectual que busca el mejor camino para sentar a los bandos en conflicto a negociar para alcanzar la paz.

El 13 de marzo de 1981 quedó registrada una reunión con Ana Guadalupe Martínez, entonces miembro del Ejército Popular Revolucionario (ERP), una de las fracciones que componían el Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN), donde la interlocutora le contó que el día anterior “por 1.ª vez una acción conjunta de dos pelotones RN-ERP emboscan con éxito un camión militar en Usulután. Fecha histórica”.

Hoy Martínez reconoce aquellos encuentros, y se presta a aclarar que Ellacuría “no tenía ninguna identificación con ninguna de las actividades armadas, pero sí coincidía en la necesidad de cambiar El Salvador”.

Otro recurrente interlocutor fue Joaquín Villalobos. El otrora estratega militar del ejército guerrillero habla con Enfoques sobre Ellacuría: “Busca la comunicación con nosotros y la busca con bastante habilidad. Él me envió mensajes incluso cuando yo estaba en la montaña”. Los mensajes tenían como resultado reuniones en Managua o México, muchas de las cuales se concertaban durante las “escalas” que hacía el jesuita en estas ciudades cuando viajaba a Europa a algún evento académico.

Ellacuría llegó a poner en riesgo su propia seguridad publicando en una ECA de 1986 un artículo que él mismo pidió a Villalobos, con un análisis sobre el estado del conflicto armado. Una de las bombas contra la editorial de la UCA fue puesta inmediatamente después de esta publicación.

Su olfato político le llevó a demostrar poco interés ante la figura de José Napoleón Duarte, el presidente de la República entre 1983 y 1989. “Ellacuría nunca simpatizó con Duarte. Le parecía un demagogo. Sin embargo, le da seguimiento de cerca a su gobierno”, expone Alvarado.

Ellacuría intuía que Duarte no era el negociador idóneo para salir del conflicto armado, pero pese a esta antipatía fue el mediador durante el secuestro de su hija, a petición de monseñor Arturo Rivera y Damas. Ellacuría aceptó con el ánimo de demostrar que podía negociarse.

En los cuadernos del jesuita aparece una reunión con Duarte el 6 de febrero de 1987. En ella se trató únicamente la difícil situación económica del país y las alternativas. “No hay un solo colón en caja para la inversión, todo se va en salarios y servicios”, se lee.

Mario Ungo y Rubén Zamora, así como Salvador Samayoa, Héctor Oquelí y Fabio Castillo aparecen, entre muchos otros, en estos cuadernos en diferentes escenarios geográficos y políticos.

También embajadores, congresistas extranjeros y presidentes desfilaron frente a Ellacuría para conversar, informarse o informarlo. “Ellacuría se convirtió en un interlocutor de mucha gente, de dentro y fuera”, confirma Alvarado, el encargado de organizar la agenda al rector.

Leer hoy algunas de las impresiones que Ellacuría anotaba hace evidente su tino intelectual para delinear personajes. “Está en perplejidad sobre qué hacer acerca de las elecciones y más en general en su acción política y en su relación con el FMLN”, Ellacuría habla de Héctor Silva, en una reunión el 24 de julio de 1987.

Silva era entonces miembro de Convergencia Democrática, primer partido de izquierda. El 19 de noviembre, Silva vuelve al despacho de Ellacuría para informarle del regreso de Rubén Zamora dos días después y de la apuesta por buscar la participación como partido político en futuras elecciones.

Ellacuría veía en esto un resultado que él había buscado desde los primeros años de esa década. Ana Guadalupe Martínez cuenta que en 1983 Ellacuría llegó a México a reunirse con el FDR convencido, luego de varias reuniones con el PDC y con la Embajada, a decirles que Estados Unidos estaba listo para apoyar la democratización del país.

“Y nos iba a convencer a nosotros, y nos agarró a Salvador Samayoa y a mí tratando de convencernos de que era la oportunidad para la izquierda de formar un partido.” La discusión duró cinco horas, y Ellacuría prometió volver pensar las cosas luego de escuchar los argumentos opuestos a su razonamiento.

Villalobos asegura que la decisión de la negociación como salida del conflicto armando se tomó en el FMLN en 1982, pero que la fase de maduración fue muy larga y que se vio afianzada en 1989. Ese fue un año que elevó el optimismo de Ellacuría al máximo. Muchos estaban ya convencidos de que eran posibles los acercamientos. Al menos ya estaba perfilada una comisión nacional de diálogo.

Según una nota con fecha del 7 de julio de 1989, el jesuita se reunió con David Escobar Galindo, designado del presidente Cristiani para la negociación oficial con el FMLN. Apuntó: “(Escobar Galindo) piensa que el método propuesto por Cristiani para recuperar el diálogo puede ser efectivo”.

Según Ellacuría los negociadores de Cristiani veían en Joaquín Villalobos al “hombre decisivo” en el FMLN”. El ex comandante se limita a decir: “Tuvo razón en todos los sentidos, pues el manejo del posconflicto fue un manejo dirigido con base en acuerdos entre Cristiani y yo. Él previó que era factible lograr acuerdos si hablaba yo con Cristiani, y no se equivocó.

“Lo que quiso es servir de puente, y como los puentes en tiempos de guerra son objetivos militares, lo mataron”, sintetiza Alvarado en una metáfora demoledora para explicar el destino que tuvo Ellacuría.

OBJETIVO DE GUERRA

Esa percepción no estaba tan clara en 1989. José María Tojeira, el superior de Ellacuría en esos años, habla de la convicción que aquel demostraba frente a la preocupación de sus compañeros porque había peligro de que se frenara el proceso de paz.

Ellacuría insistía en que “pasara lo que pasara, lo más que podía pasar era que el proceso de paz se acelerara”. Tojeira usa la metáfora que usó Ellacuría durante una cena en su casa de habitación: “Es como un avión que tiene roto parte del fuselaje, pero si los motores y las alas están bien, puede resistir las turbulencia, el problema es que en las turbulencias alguno puede caer del avión y se puede matar”.

Llegó noviembre y Ellacuría viajó a Barcelona a recibir el premio de la Fundación Comín, por la labor de la UCA por los derechos humanos. Salió del país el viernes 3 de noviembre, y realizó una escala en Nicaragua, donde se reunió con gente del FDR.

“Él llegó a decirnos que Roberto d’Aubuisson estaba dispuesto a la negociación. Esto fue como 15 días antes de la ofensiva final”, cuenta hoy Ana Guadalupe Martínez, y dice algo más: “Nosotros nos quedamos con la sensación de que había sido seducido por la derecha”.

Martínez asegura que se ofreció llevarlo al aeropuerto para enterarse de cómo había llegado Ellacuría a esa conclusión sobre el que ella identificaba como el fundador de los escuadrones de la muerte, y quizá para plantearle la posibilidad de la ofensiva que estaba ya decidida, pero no pudo hacerlo.

“Hubiera sido un error contárselo, era comprometerlo y había que respetar su condición”, dice Villalobos, quien no estuvo en esa reunión, “y no hubiera querido estar porque él era tan provocador que al final me hubiera sacado información”.

El 8 de noviembre, Alvarado recibió una carta dirigida al rector y firmada por el coronel Juan Antonio Martínez Varela, ministro de la presidencia de Cristiani. En ella se transmitía una solicitud del presidente: que Ellacuría integrara la comisión de investigación del atentado contra FENASTRAS, perpetrado el 31 de octubre de 1989, donde murieron importantes líderes sindicales.

Alvarado transmitió la solicitud a Ellacuría en una llamada telefónica. Tojeira relata que Ellacuría dijo que no podía aceptar la invitación hasta no hablar con el presidente Cristiani y con el FMLN. “En parte él se vio urgido de regresar por eso, porque le interesaba que el proceso de paz no se estancara”, explica el actual rector de la UCA.

El 11 de noviembre inició la “ofensiva final” del FMLN en San Salvador. En una entrevista concedida ese día al periódico catalán L’Avui, y publicada irónicamente hasta el 16 de noviembre, Ellacuría sentenció: “Sería tan irracional que me mataran”, ante la pregunta: “¿No tiene miedo de que le maten?”. Tojeira explica esta postura diciendo que él se veía como un figura muy importante en el proceso de paz, porque las fuerzas contrincantes le tenían confianza. Además confiaba en la voluntad negociadora de Cristiani. “Yo pienso que confió exageradamente en él”, reflexiona.

Según Alvarado, fue esa confianza, la invitación a formar parte de la comisión de FENASTRAS y el temor a que después le fuera más difícil entrar al país lo que le hicieron volver el 13 de noviembre.

Tojeira cuenta: “El lunes 13 le hablé temprano a Guatemala, donde hizo escala, para decirle que unos compañeros pensaban que sería bueno que se quedara unos días ahí mientras se veía cómo se enrumbaba la ofensiva. Él dijo que no, que creía que era importante estar aquí y que sentía que no había ningún peligro. Todos teníamos una enorme confianza en que su análisis político era el de mayor credibilidad y por eso no insistí en que se quedara en Guatemala”.

Ese lunes por la tarde volvió Ellacuría a un San Salvador en plena ofensiva. Ese mismo día el ejército cateó la UCA y la casa de los jesuitas en el campus. No encontraron armas ni propaganda.

Alvarado recuerda ese día: “Ellacuría no consideró ni siquiera moverse de la casa de la UCA, y el grupo no quería dejarlo solo, pero él dijo `yo no creo que amerite que nos movamos, ya catearon y no encontraron nada, pero el que quiera puede irse’. Solo Rodolfo Cardenal se fue para Santa Tecla”.

Ellacuría buscó contacto con Cristiani y con algunos militares, pero fue imposible conseguirlo.

Pasó revisando correspondencia, incluso pasando notas del curso de derechos humanos que impartía durante el ciclo lectivo. “Yo no vivía en la UCA, y el 15 me fui antes del toque de queda, que empezaba a las 5”, cuenta Alvarado, y agrega, “al salir me dijo `Nacho (Martín-Baró) está muy nervioso, anda caminando por toda la vicerrectoría, habla con él’. Lo hice. Nacho me contó que había hablado con su familia. Luego me fui a mi casa en Antiguo Cuscatlán. Por eso estoy contando esto”.

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ENTREVISTA con Rolando Alvarado, el secretario personal de Ellacuría.

“ELLACURÍA NO ERA PACIFISTA A ULTRANZA”

Rolando Avarado fue el asistente personal de Ignacio Ellacuría durante los 10 años de su rectorado en la UCA. Habló con Enfoques sobre su superior como persona, analista y negociador.

Cuando Román Mayorga deja la rectoría de la UCA en 1979 para incorporarse a la junta de gobierno luego del golpe de Estado contra el general Romero, Ignacio Ellacuría es puesto al frente de la institución, una de las que más presencia política ha alcanzado en los últimos cuatro decenios.

“Este señor, siendo muy lúcido, y lucido para sus interpretaciones de la realidad, fue adquiriendo mucha fama… Y una vez nombrado rector de la UCA, como que tiene ya la plataforma puesta”, dice Rolando Alvarado de aquella coyuntura.

¿QUÉ TAN CONSCIENTE FUE ELLACURÍA DE QUE ERA TILDADO COMO EL IDEÓLOGO DE LA IZQUIERDA?

A Ellacuría no le gustaba que lo asociaran con planteamientos dogmáticos extremos. Su relación con la izquierda fue siempre cordial, pero también fue muy crítico. El FMLN lo mandaba a citar a menudo, en Managua, Costa Rica, México, y él no compartía su proceder en algunas cosas, porque decía que políticamente actuaban como guerrilleros y que tenían una mentalidad guerrillera como políticos, y pensaba que eso no es viable. Me encomendaba seguir las entrevistas de radio y televisión, y luego evaluábamos si había estado claro, si muy proizquierda o, últimamente, si estaba muy suave con el presidente, porque luego decían que era pro Cristiani.

¿EN ALGÚN MOMENTO ELLACURÍA JUSTIFICÓ LA GUERRA?

Nunca vio la guerra como salida al problema del país. Aunque sí es cierto que veía la guerra explicable, por la gravedad de la situación y la polarización.

ENTRE EXPLICACIÓN Y JUSTIFICACIÓN HAY UNA LÍNEA MUY DELGADA…

Él tuvo intervenciones en que demostraba que la guerra fue inevitable, en cuanto que se fueron cerrando los caminos y no quedó otro que la guerra. Y quiso mostrar que la guerrilla no eran bandoleros, delincuentes, sino gente con sensibilidad social, que no estaban solamente por ganar el poder, sino porque querían resolver el problema del país. Pero hay que decir que no era pacifista a ultranza, y eso le hizo hacer afirmaciones que fuera de contexto podrían interpretarse como justificación.

¿CÓMO SE MANTENÍA INFORMADO?

Oía, veía y leía noticias todos los días, y daba seguimiento a los acontecimientos. Cuando detectaba sucesos importantes, buscaba contactos para profundizar más. Al inicio eran apuntes para los editoriales de ECA y para los que leía en la radio del Arzobispado. Luego ya eran apuntes para hacerse un mapa de por dónde iba la situación, para saber quiénes eran los involucrados, con quién debía hablar, qué tipo de proceso había que empezar. Pasó de un analista que busca insumos para su análisis, a alguien que se sabe protagonista de lo que está sucediendo y que lo que él diga o deje de decir puede incidir a favor o en contra del proceso de la negociación.

¿POR QUÉ SE APASIONÓ TANTO POR BUSCAR LA NEGOCIACIÓN PARA SALIR DE LA GUERRA?

Porque estaba convencido de que el país estaba totalmente desangrado. No era por andar en la plaza política. Buscó acercar posiciones, tanto del bando militares-gobierno-derecha como del de guerrilla-líderes políticos de izquierda. Acercar de ambos aquellas posiciones que fueran afines a la negociación, porque en ambos bandos había extremos. Su herramienta fue el conocimiento y el análisis, y compartirlo con un lado y con el otro.

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APUNTES A PUÑO Y LETRA

Esta es una selección reveladora de los apuntes a mano de los cuadernos en los que Ignacio Ellacuría anotaba todo lo que le parecía relevante de sus encuentros con diferentes personajes de la vida política salvadoreña. Lo cuadernos figuran en el catálogo del Archivo Ignacio Ellacuría de la biblioteca del Centro Monseñor Romero de la UCA. Inmediatamente después de este reportaje se clasificaron como confidenciales por órdenes superiores.

CRISTIANI Y 8 DE ARENA

1. Buscan un nuevo planteamiento ante la problemática de El
Salvador.

– El mayor problema del país es la extrema pobreza de una gran parte de la población […].

– Para resolverlo hay que implantar modelo y plan económico.

+ Pueden ser plurales en lo político, pero en lo económico serán
bien definidos.

30 de agosto de 1988.

+++

VILLALOBOS, HANDAL, GUEVARA, ANA GUADALUPE, NIDIA.

1. Hay un nuevo planteamiento de respeto de la negociación.

– El viaje de Villalobos y de Leonel son prueba de esa novedad.

+ Se trata de un compromiso serio.

+ El mensaje ha sido bien recibido.

+ Es de interés latinoamericano una solución en C.A. que no sea de sumisión a USA.

Managua, 5 de marzo de 1989.

+++

ESCOBAR GALINDO

1. Considera que las dificultades tenidas para constituir la
comisión son normales.

– Cristiani tiene claro el objetivo y la estrategia principal, pero es flexible en los medios y no se desanima por las dificultades.

– En la comisión final está gente afín al presidente e incluso
Martínez Varela lo es por disciplina.

23 de agosto, 1.º de septiembre, 21 de septiembre, de 1989.

+++

VILLALOBOS, MARÍA, JOVEL, SANCHO, JULIO, ASCOLI.

1. La propuesta del 23 de enero ha suscitado una ** inesperada.

– La presentarán primero a USA, que no la aceptará, lo cual
justificará sus pasos ulteriores.

+ Le darán tres días de vida, pero querían que considere su efecto lo más largo posible.

Managua, 5 de marzo de 1989.

+++

ALFREDO CRISTIANI

1. Muestra preocupación por el problema universitario.

– No ve problema en que el Estado siga cofinanciando la deuda de la UCA en la misma cantidad (1,700,000 colones) que lo hizo Duarte.

+ Se puede buscar una solución más duradera con el BCR.

+ Pero el aporte le parece pequeño […].

30 de agosto de 1988.

+++

ANA GUADALUPE (MARTÍNEZ) – JOAQUÍN (VILLALOBOS)

1. Habrá un plan de la IS que supondrá no una reestructuración del proyecto sino una descomposición:

– USA solo aceptará un arreglo regional y no *** bilateral.

– El plan regional implicaría:

+ Guerra en conjunto con Edén Pastora que empujaría una solución social democrática.

24 de julio de 1981.

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HÉCTOR SILVA

1. Está en perplejidad sobre qué hacer acerca de las elecciones y
más en general en su acción política y en su relación con el FMLN:

– Están en desacuerdo con las formas de actuación de la UNTS.

– Ven poco espacio político mientras siga la alianza con el FMLN.

24 de julio de 1987.

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EL RASTRO DE LAS IDEAS

La historia marcó siempre el rumbo de Ignacio Ellacuría, y donde fue
encontró un objeto sobre el que lanzar sus ideas.

9 de noviembre de 1930

Nació el cuarto de cinco hijos que tuvo el oculista de Portugalete,
en la provincia española de Vizcaya. Se llamó Ignacio y estudió con
los jesuitas de Tudela.

14 de septiembre 1947

Entra al noviciado jesuita en Loyola por voluntad propia. En Tudela
no captaron su vocación. Cuatro hermanos mayores también optaron por
el sacerdocio.

26 de marzo de 1949

Es enviado a El Salvador a fundar el noviciado jesuita en Santa
Tecla. La guerra civil española motivó a los superiores a enviar a
los jóvenes fuera.

1950 – 1955

Fue enviado a estudiar las licenciaturas eclesiástica y en filosofía
a Quito, Ecuador. Ahí conoce a Miguel Elizondo y a Aurelio Espinosa
Pólit, sus primeros maestros.

1957

Conoce en Quito al poeta nicaragüense de origen navarro Ángel
Martínez, jesuita. Otro personaje influyente en la personalidad del
joven Ellacuría.

1955 – 1958

Ejerce el magisterio enseñando filosofía en el seminario San José de
la Montaña. Enseñó filosofía escolástica e introdujo las corrientes
existencialistas.

1958 – 1962

Estudia teología en Innsbruck, Austria. Ahí conoce Karl Rahner, uno
de los teólogos más relevantes durante el Concilio Vaticano II. Otra
gran influencia.

26 de julio de 1961

Se ordena sacerdote en Innsbruck. Y se traslada a Bilbao, donde
busca a Xavier Zubiri para escribir su tesis doctoral sobre su obra.
Encuentro más decisivo.

1967

Regresa a El Salvador, donde inicia su docencia en la recién fundada
UCA. Viajaba todos los años a España para trabajar con Zubiri.

1968

Entra a la junta de directores de la UCA. Zubiri solicita a Pedro
Arrupe, general de los jesuitas, le ceda a Ellacuría para trabajar
con él. Accede solo temporadas.

1972 – 1974

Le nombran jefe del Departamento de Filosofía de la UCA y luego
dirige el Centro de Reflexión Teológica. Imparte cursos avanzados en
las dos materias.

1976 – 1979

Es nacionalizado salvadoreño y, en 1979, asume la rectoría de la
UCA, sustituyendo a Román Mayorga, cuando este integra la junta de
gobierno.

16 noviembre de 1989

Luego de 10 años de trabajo intelectual y político, Ellacuría es
asesinado por el ejército nacional junto a cinco compañeros y dos
colaboradoras, en la casa de la UCA.

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PDF de publicación original

Portada de Revista Enfoques [DOMINGO 20 DE NOVIEMBRE DE 2005]

Páginas 2 a la 3

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Editado por José Luis Sanz / Publicado en La Revista Enfoques  (La Prensa Gráfica) 20 de noviembre de 2005.

Letras sobre un cielo raso

Por Élmer L. Menjívar

Es uno de los escritores más representativos de la literatura que se hace en España. Ha recibido los más importantes premios editoriales y ocupa, desde junio de 2004, el sillón de la “j” en la Real Academia de la Lengua Española (RAE). Una de sus novelas hace una crucial parada en El Salvador. Nosotros lo buscamos en su Madrid, en sus alturas, y ahí lo encontramos dispuesto a darse a conocer frente a los posibles lectores salvadoreños. Esta plática fue publicada en 9 de mayo de 2005.

Álvaro Pombo

En un quinto piso de Martín de los Heros, una calle del barrio madrileño de Argüelles, vive Álvaro Pombo. El encuentro tenía que ser puntual. Y a las 6 de la tarde en punto presionamos el timbre del 5-B. Sin preguntar nada, la puerta del portal sonó, se abrió y la confianza invitó a pasar. La puerta del apartamento también estaba abierta y nadie salió a recibirnos.

Entramos en un salón de unos cinco metros cuadrados, con luz discreta y libros encaramados en las paredes. Una cama y dos sillas distintas entre sí y un sillón naranja. Una puerta lleva a la terraza, ahí está nuestro confiado anfitrión.

Es ya la última semana de marzo y al frío lo ha espantado la llegada de la primavera. Pombo quitaba las plantas que las bajas temperatura marchitaron irremediablemente. Deliberaba sobre quiénes darán nueva vida a sus jardineras.

Jovial saluda como que no fuera la primera vez que nos ve. Sonriente nos lleva a aquellos dispares asientos alrededor de una mesa con jamón serrano (del más caro dice), quesos y pan. Abre una botella de vino tinto y una botella de jugo que le han dicho que está muy bueno.

“Primero pregunto yo”, advierte, y empieza. Casi dos horas llevó su turno. Le interesa todo y cuenta con una encantadora facilidad para la sorpresa.

Álvaro Pombo nació en Santander (España) en 1939. Muy joven se fue a estudiar Filosofía en la Universidad de Madrid. Fue profesor en un colegio del Opus Dei.

En 1966, en plena dictadura franquista, aceptó ser homosexual frente a un policía. Esto le valió estar tres días en una comisaría y perder su trabajo. Tenía 26 años y quedó fichado: se tuvo que ir de España. Viajó a Londres, donde residió hasta 1977. “En Londres yo era un ‘cleaner’, iba a limpiar casas por la mañana y por la tarde, era imposible ser menos de lo que yo era a los 30 años”, cuenta hoy un laureado escritor de 66 años, y agrega: “Yo siempre cuento mi experiencia londinense diciendo que yo desaparecía, era un homosexual insignificante, era muy solitario, no hablé con nadie hasta que entré en la facultad en 1970”.

Cursó el Bachelor of Art and Filosofy, en el Birberk Collage, y no paró de estudiar desde entonces.

En 1977 regresó a España y publicó dos libros de poemas, “Protocolos” y “Variaciones”. Después de eso abunda la narrativa. Una sucesión de novelas y cuentos que se han ganado el reconocimiento de los lectores, la crítica y la academia.

Algunos especialistas inscriben la obra pombiana —que aborda la sustancia del pensamiento, la conciencia lingüística y la homosexualidad— en el movimiento del realismo subjetivo.

Otros, como Víctor García de la Concha, director de la Real Academia de la Lengua, definen al también académico como “un novelista que ya está en el canon, un hombre que no está encasillado en ningún movimiento. Es él; solo se parece a sí mismo”. Pombo entró en la RAE en junio de 2004.

El Salvador y otras ideas

“El cielo raso”, una de sus novelas más recientes, sitúa a uno de sus protagonistas en El Salvador. Este personaje, lleno de autobiografía, es una síntesis genial de sus ideas filosóficas y teológicas. La novela obtuvo el Premio de Novela José Manuel Lara en 2001, un galardón destinado a valorar la mejor obra en castellano a juicio del conjunto de los editores españoles.

Pombo nunca ha estado en El Salvador, nuestro país es para él una idea. Manifiesta un profundo entusiasmo por las figuras y las ideas de Jon Sobrino, Ignacio Ellacuría y Monseñor Romero. La parte salvadoreña de su novela se sustenta en los conceptos y valores de estos y en el contexto en que vivieron, el cual conoce por documentación.

Es un hombre con posturas claras y poco usuales. Es homosexual y milita desde el lenguaje por los derechos “de los hombres que aman a otros hombres”, habla nuevas ideas de “relación humana”. Ha sido quien ha llevado a la RAE la discusión sobre algunas palabras y usos relacionados con la sexualidad de los individuos.

Sorprende a muchos su oposición a que la palabra “matrimonio” se utilice para las uniones homosexuales. “El matrimonio es una institución burguesa, conservadora, pensada para una clase de relación determinada”, arguye, y se pregunta: “¿No nos arriesgamos nosotros a convertirnos en simples imitadores, simples plagistas, si utilizamos este concepto tradicional para referirnos a nuestras uniones?”, escribió en en la edición de marzo de la revista Zero.

Y dice más: “He desconfiado siempre de las imitaciones. Nuestro roles como miembros de una pareja tienen, en mi opinión, muy poco que ver con los roles masculino y femenino que se dan en el matrimonio heterosexual”.

Sus libros, que son sus ideas, han obtenido los premios que hacen considerar a cualquier escritor uno de los más importantes de la literatura española. Su uso del lenguaje resulta visionario, pero no por eso experimental, sino fundamentado en las normas, pero utilizándolas a favor de la evolución y contra el estancamiento.

Premio Herralde de novela por “El héroe de las mansardas de Mansard”; Premio de la Crítica por “El metro de platino iriado”; Premio Nacional de Narrativa y Premio Ciudad de Barcelona por “Donde las mujeres”; Premio Fastenrath de la Academia de la Lengua por “La cuadratura del círculo”; son unos de los premios más relevantes que Pombo ha obtenido.

La académica Carmen Iglesias afirmó, durante el acto de incorporación de Pombo a la RAE: “Álvaro Pombo ha reivindicado siempre esa complejidad y esa dualidad de lo interior y lo externo, que puede armonizarse relativamente en la intensa vida interior”.

Un hombre de altas letras que aporta ideas al mundo de hoy, con el toque pícaro de un genio y la sabiduría de un maestro que prefiere un cielo cercano para dibujar sus letras.

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Uno piensa en los miembros de la Real Academia de la Lengua Española (RAE) y a priori ese halo de pureza lingüística intimida un poco…

Vamos a ver. Yo no sé muy bien porque entré ahí. Cuando Luis María Anson me llamó por teléfono para decirme que iba a entrar solo le dije: “Muchas gracias, me siento muy honrado”. Nunca jamás había pensado en la Academia, aunque ya había recibido el Premio Fastenrath de la RAE (por “La cuadratura de círculo”, en 2001), considerado como pórtico para la Academia, yo no lo consideraba.

¿Fue totalmente inesperado? ¿No hay cabildeo, candidatos, campaña y esas cosas?

A uno lo proponen y luego hay votaciones. A mí me propusieron Mateo Díez, Luis María Anson y Francisco Rico. La votación de los dos tercios necesarios se dio en diciembre de 2002, pero ingresé al sillón “j” (jota minúscula) en junio del año pasado.

Pero es un cargo vitalicio de relevancia, no es que baste una recomendación y ya.

Te voy a leer lo que dice el diploma. [Se levanta, arrastra una silla y se dispone a bajar el diploma enmarcado que corona el umbral de una de las puertas interiores. Es grande, enmarcado, el vidrio está roto y con polvo. Lo baja y no con pocas dificultades. Lo acerca y lo lee apresurado y resume]: “Atendiendo a los méritos literarios y demás circunstancias favorables y muy particularmente bla bla bla… el sillón jota pequeña… bla bla bla por su afición al estudio y el cultivo de la lengua castellana”… Yo no me esperaba esto.

Ahí dice que es un estudioso.

Eso sí es verdad. Yo he sido muy estudioso. No soy un novelista popular, yo sé muchas cosas. He estudiado filología, filosofía, teología, historia. Para escribir una novela donde mi personaje pasa un tiempo en El Salvador me documenté bastante. Yo trabajo con ese material. Y también es verdad que he amado y cultivado la lengua española en todas las ramas posibles.

La literatura es una de las ramas y cada escritor tiene su fuerte ¿Cuál es el suyo?

Mis personajes estás hechos muy desde el lenguaje. Yo le doy mucha importancia a la manera de hablar propia de cada época y lugar. Carmen Martín Gaite dice que soy muy buen dialogador. Y es verdad. Tengo muy buen oído para las conversaciones, y escribo desde lo que oigo. Por eso mis personajes salvadoreños hablan muy poco, porque no he oído hablar a muchos salvadoreños.

La lengua hablada y la escrita se mantienen en disputa permanente en la RAE.

La lengua castellana hablada es una parte de la lengua castellana a la que yo le doy mucha importancia. Francisco Umbral ha construido todo un lenguaje que se supone que reproduce el habla de la calle, como pretendíó la zarzuela, yo no hago eso, yo estilizo el lenguaje popular. Tengo un oído parecido al de Joaquín Sabina para ciertos giros del lenguaje popular.

Este año se enfatiza mucho que no se puede hablar del español sin hablar de “Don Quijote” ¿Está de acuerdo?

Es una pregunta comprometida. ¿Qué dirían en El Salvador si yo digo que no he leído el Quijote? Yo lo leí en la escuela, con los escolapios, porque nos obligaban y no tengo una buena experiencia de eso. Era una lectura muy arcaizante, teníamos que leer en voz alta. Lo qué sí aprendí fue a leer en voz alta. Entonces, de leer el Quijote no saqué casi nada, solo el gusto por la lectura en voz alta, hacerla y oírla.

Es muy auditivo usted.

Es que en voz alta conocí la literatura. Después estuve con los jesuitas, y ellos también me leyeron en voz alta “Don Camilo” de Giovanni Guareschi, casi todo Shakespeare, “Embajador en el infierno” de Luca de Tena, y mucho más, y me quedó el oído literario desde entonces.

Bueno, pero dijo que era comprometida la pregunta por el Quijote.

[Piensa un momento] Es que yo soy un académico de la lengua y yo no soy entusiasta del Quijote. Me interesa la figura de Cervantes, la vida emocionante de un tímido que tuvo una vida perreada, que supo y no supo a la vez quién era. Don Quijote dice: “Yo sé quién soy”, y uno se pregunta si Cervantes también lo sabía.

De la vida y la personalidad de Cervantes, por mucho que se haya escrito, siempre queda mucho misterio.

Sabemos muy poco de Shakespeare también. Yo tengo una teoría: en la vida hay que elegir entre ser Aquiles o ser Homero. El literato no es un hombre de acción, es un hombre que escribe y que está al margen. Cervantes era un hombre maltratado por la sociedad brutal y la competitividad de la época, como otros chulos de barrio que había por aquí. España era un país de chulos, de hidalgos muertos de hambre con ínfulas y muy hijos de puta, el Siglo de Oro fue un siglo de hijos de puta, solo hay que verlos cómo se peleaban e insultaban, se plagiaban entre sí .

¿Y cómo es que surge un personaje como el Quijote en un siglo de hijos de puta?

Cervantes inventa un personaje fuera del tiempo, retrasado, que vive en una época anterior y que quiere entrar en el tiempo presente. Inventó un pícnico, a Sancho Panza, que hoy encontramos en la Mancha, hizo una tipología del hombre español. Yo le tengo mucha simpatía a Cervantes, pero me cansa un pelín. Me gustan mucho sus novelas ejemplares. Eso es lo que voy a decir del tema del año.

¿Cómo llegó El Salvador a su novela “El cielo raso”?

Llegó a través de los jesuitas. Yo tenía un personaje, un homosexual, muy parecido a como yo he sido. Lo echan de España y se va a Londres, pero ahí vive encerrado, no hay perspectiva para una vida libre. Entonces el personaje quiere irse lejos y escogió El Salvador casi al azar. Pero yo, el autor, elijo El Salvador porque estaba pasando lo de los jesuitas, bueno, me di cuenta de lo que pasó con los jesuitas allá después de que pasó, porque cuando pasó yo no me interesaba por esas cosas y menos por el cristianismo. Yo vuelvo a pensar en el cristianismo cuando muere mi madre en 1992.

¿Qué tenía que ver la religión con el personaje?

La razón por la cual a mí me parece muy lógico poner a mi personaje en El Salvador es que hay un movimiento cristiano que no es el individualista de la salvación del alma, sino uno de la salvación de todas las personas. Ellos ya no hablan de salvación, sino de liberación. Al fin y al cabo solo bajo esa idea es que un homosexual deja de ser un paria, un marginado como nosotros vivíamos en aquellos años.

¿Usted vivió como un paria por ser homosexual?

Claro. Yo fui marginado, me echaron del colegio donde trabajaba, me echaron del país por ser homosexual. Lo cuento en “El cielo raso”, eso me pasó a mí. A mí me detienen una madrugada, a las 3, yo estaba sentado en la Plaza de España y llegó un policía, se acerca a mí, y me pregunta: “¿Tú eres maricón?”, y yo le dije: “Sí, sí soy maricón”. Entonces me llevaron a la comisaría y me tienen tres días ahí, y luego me llevan a gobernación, ahí me hacen decir dónde trabajo, y yo trabajaba en un colegio de Opus Dei. Llamaron al colegio y me echaron del trabajo. Fue injusto, yo no hacía nada malo. Si hubiera estado follando con alguno sí me tenían que haber agarrado, pero no fue así.

¿Por qué respondió que sí?

Porque así respondo yo. Nunca he dicho que no soy maricón. Nunca lo he aireado, pero cuando me lo preguntan no miento. El costo fue que tuve que salir de España, me fui a Inglaterra, y ahí me volví un ser invisible.

Pero, a diferencia del personaje, usted no se subió a ese avión rumbo a El Salvador.

No. Yo nunca fui a El Salvador. Pero mi personaje se salvó por ese viaje. Yo quise ponerlo en el centro de un movimiento donde la preocupación era desindividualizante. Como lo explica Jon Sobrino en esos diálogos que son entrevistas que yo reproduzco literalmente en el libro. A mí eso me pareció que era la manera en que mi personaje encontraría también su liberación. Mis novelas tienen ideas, posturas y mucha información.

Y mucha imaginación…

Claro, yo puse a El Salvador que imaginaba, por la gente que imaginaba luchando por liberarse. Yo quería contar eso en ese libro: alguien que aprende la lección del desinterés y de la solidaridad.

¿Quisiera ir a El Salvador real?

El mundo se divide en viajeros y sedentarios. Me encantaría ir, pero soy muy mal viajero. No he estado en El Salvador, pero tampoco he estado en Torrelodones, aquí en Madrid. Pero si voy un día no reconocería nada. Como cosa importante para mí solo buscaría la tumba de Ellacuría, porque su vida me parece lo más emocionante y vital. Es un libertador de la ignorancia. Me gusta.

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Editado por José Víctor Huezo / Publicado en La Revista Dominical (La Prensa Gráfica) 9 de mayo de 2005.

Armas de fe

octubre 20, 2008

NOTA PRINCIPAL

El rastro oscuro del maligno

“De pronto oímos la voz de la niña: ‘¡Ayúdenme!’. Y cuando entramos, tenía la voz ronca, los ojos colorados, el pelo parado y moviéndose con fuerza. le puse el crucifijo y empecé a orar. esa niña tenía siete demonios…” Así relata un exorcista salvadoreño una de sus experiencias. El exorcismo es una realidad, lo que no obsta para que algunos, en el mismo seno de la Iglesia, duden de las posesiones demoniacas, y aunque no es una práctica cotidiana, el exorcismo es frecuente en El salvador. Esto ha llevado a que existan, alrededor del rito, fervorosos adeptos y feroces críticos.

Por Élmer L. Menjívar

En lo más alto de la calle El Mirador, más cerca del cielo que la mayoría, está la oficina del ordinariato militar de la diócesis de San Salvador. Ahí, el padre Óscar Gilberto Alvarado, sentado en medio de una oficina casi vacía y dando la espalda al ventanal que deja ver una ciudad ensombrecida, habla, como todo veterano, de batallas inclementes que no tienen nada que ver con los uniformados a quienes ahora acompaña. Él también ha sido un soldado, pero en otra guerra, una en la que las batallas son cuerpo a cuerpo y el enemigo no es otro que el mismísimo demonio: ha sido parte del ejército de los exorcistas católicos.

Estos hombres aparecen en el escenario cuando el demonio y sus manifestaciones cruzan el umbral del imaginario religioso para mostrarse existentes. Es un escenario extremo, según lo reconocen los mismos exorcistas y los jerarcas eclesiásticos, a sabiendas de que el tema despierta suspicacias, incluso dentro de la misma iglesia. Afuera, la incredulidad y la fe sortean entre burlas y temor.

Los exorcistas son fundamentalmente sacerdotes que creen en la existencia del demonio y que disponen su fe y su fortaleza espiritual para expulsarlo de los cuerpos humanos que se cree que este ha sometido a su voluntad. El poder del exorcista se ampara en una delegación directa que el mismo Jesucristo, según la tradición evangelista, hizo al cuerpo sacerdotal por medio de los apóstoles. Los sacerdotes, de acuerdo con la doctrina católica, son los sucesores de los apóstoles. “En mi nombre expulsarán demonios, hablarán en lenguas nuevas, agarrarán serpientes en sus manos y aunque beban veneno no les hará daño; impondrán las manos sobre los enfermos y se pondrán bien”, se consigna en el Evangelio según San Marcos, capítulo 16, versículos 17 y 18.

Aunque todo sacerdote puede realizar exorcismos, los obispos son los únicos que pueden autorizar el procedimiento y nombrar uno o varios exorcistas oficiales, ya sea para un caso en particular o por un lapso de tiempo para los casos que se presenten.

Y es un encargo grave, porque el demonio no es un enemigo fácil, ni de reconocer con exactitud, ni de soportar. “A veces yo estaba en la iglesia a las 11:30 de la noche y ya me iba a dormir, y de repente los cuadros se movían. Yo sabía que era el demonio que me acosaba. Me abría las puertas, escuchaba ruidos en todos lados, todo era para hacer flaquear mi fe”, relata Alvarado, con la mirada fija en sus manos, las mismas que ha impuesto en nombre de Jesucristo a 15 personas con el fin de expulsarles al diablo.

Alvarado, hasta hace tres meses, era párroco de El Calvario, de San Vicente, y también era el hombre a quien monseñor Óscar Barahona, hoy obispo emérito de la diócesis, nombró como exorcista hace casi tres años para atender un creciente número de posesiones en esos días en su jurisdicción.

“El primer exorcismo en que estuve, que fue el más sonado en San Vicente —recuerda el sacerdote—, fue hace dos años, y se trató de una muchacha de 13 años a quien el papá había ofrecido al diablo.” La mamá ya había incurrido en tres abortos. “Cuando la niña empezó libremente a alabar al Señor, ¡pum!, se le metió el diablo. Fue un caso severo que duró tres meses. La veía cada ocho días. Íbamos un grupo de personas a su casa.” Fue durante esta jornada cuando, asegura, sufrió el mayor acoso demoniaco.

Un ejército irregular

“No es una prioridad para la Iglesia”, declara monseñor Fernando Sáenz Lacalle, arzobispo de San Salvador, al ubicar institucionalmente las posesiones diabólicas y los exorcismos. Aunque el procedimiento del exorcismo no es algo que se deje al arbitrio de cada sacerdote —pues la Iglesia incluso tiene un reglamento ad hoc— (ver resumen en página 7), sí se deja mucha libertad para decidir cuándo hacer un exorcismo. “Es un problema pastoral que hay que enfrentar y cada obispo se encarga en su diócesis, y estamos seguros de que cada uno es responsable de tener alguien (como exorcista)”, añade Sáenz.

Así, en este tema, se vuelve una variable importante la rigurosidad que cada involucrado tenga, aunque todos hablan de la necesidad de hacer un análisis previo de cada caso.

La curia no tiene datos centralizados al respecto, ni sumario de casos, ni cantidad de exorcistas oficiales en el país. “No se ha hecho una estadística. Tampoco hay muchas ganas de hacerlo, porque hay mucha imprecisión. No se puede asegurar cuántos han sido casos de real posesión diabólica ni cuántos son simulaciones o problemas sicológicos”, explica Sáenz, quien no da por seguro un caso, aunque este haya llegado hasta la práctica del exorcismo y la supuesta expulsión de un demonio. El prelado remite a cada sacerdote exorcista para obtener datos.

El acercamiento confirma las imprecisiones y revela las irregularidades de este terreno. Varían los criterios y los instrumentos de análisis, así como las apreciaciones sobre el fenómeno de las posesiones. En la arquidiócesis de San Salvador, el exorcista designado es monseñor Fernando Rodríguez, párroco en la iglesia de la Transfiguración, en el reparto Los Héroes, y vicario episcopal de educación y vida religiosa. Esta es la división eclesiástica más poblada en el país y desde hace años solo cuenta con un exorcista oficial. Hace dos años, Rodríguez sustituyó al padre José Amílcar Torruella, quien, en su periodo, también fue el único en ejercer esta tarea.

Rodríguez es exigente para declarar un caso de posesión. “Para que se dé la necesidad de hacer un exorcismo, en primer lugar hay que estar bien seguro de que la persona está poseída”, aclara. Para esto cuenta con el apoyo de un médico general, un sicólogo, un siquiatra y un grupo de gente entregada a la oración: “Son gente de iglesia que pueden determinar científicamente desde su campo si hay necesidad de exorcismo o no”.

Ninguno de los profesionales del equipo evaluador quiso hablar con Enfoques, por temor a poner en duda su calidad de científicos al verse asociados a fenómenos metafísicos.

Sin embargo, la rigurosidad es tal que en tres años Rodríguez solo ha validado tres posesiones y, por lo tanto, solo ha realizado tres exorcismos. “Todos los días que estoy en la parroquia, de 4 de la tarde a 6, al menos llegan dos o tres personas que creen estar poseídas de alguna forma”, cuenta.

“Es bien importante tener sentido común, porque si no, aquí se ven demonios por todos lados, y nuestra gente tiende a eso y, aunque el demonio existe, no hay posesión diabólica todo el tiempo”, sentencia el sacerdote.

En contraste, Alvarado tiene métodos más pragmáticos que científicos: “Nosotros evaluamos si la persona anda en malos pasos, brujerías y cosas así. Averiguamos sobre la familia, preguntamos a los vecinos, y vemos si hay señales, si a la persona le cambia la voz y tiene más fuerza, si el espíritu malo responde cuando se le pregunta el nombre… Así vamos viendo si hay posesión y hacemos el exorcismo”.

Los cazafantasmas

En un periodo de poco más de dos años, Alvarado realizó 15 exorcismos, según su propia cuenta, y no considera que sean demasiados ni producto de poca rigurosidad. “A veces mandamos a sicólogos, médicos, siquiatras, sin haber hecho un examen espiritual, solo porque no queremos meternos en eso, y nos olvidamos de que Dios nos ha dado todos esos poderes, y hay sacerdotes que no creen”, lamenta.

Solo con las cifras de este exorcista, la diócesis de San Vicente es la que más casos de posesión demoniaca ha tenido en los últimos cinco años y, de hecho, es la que con más exorcistas oficiales cuenta. Son tres, repartidos entre la parroquia de San Miguel Arcángel, en Ilobasco; la de Santiago Apóstol, en Apastepeque, y la catedral vicentina.

El contraste lo hace la vecina diócesis de Zacatecoluca, en la que no hay uno solo, según informa el canciller secretario de esa diócesis, Sarbelio Alfaro, quien precisa que desde hace siete años no ha habido un nombramiento oficial.

Tal vez no sea casualidad que el padre Carlos Torres, rector de seminario menor de Zacatecoluca, es de quienes se plantea dudas respecto de la práctica de los exorcismos, aunque cree fielmente que el diablo existe y que puede poseer cuerpos. Su dedo apunta a la ligereza con que se abordan algunos casos. “Hay que agotar muchas vías para llegar a eso y poner sacerdotes con mucha experiencia y con sólida formación teológica y espiritual. A veces nosotros les decimos cazafantasmas, por la ligereza en algunos casos”, señala, cauto.

Observa que en la formación que reciben los seminaristas no hay cursos de exorcismo, solo se aborda como doctrina y al diablo como dogma de fe. “La preparación del exorcista es personal, es vocacional, sobre todo. Yo, por ejemplo, no tengo vocación de exorcista”, concluye.

Ante todo, obediencia

En la vecina diócesis de San Miguel “solo el obispo”, responde el padre Emilio Rivas, vicario general y rector de catedral, a la pregunta de quién hace los exorcismos en esa jurisdicción. “No recuerdo haber presenciado un exorcismo”, dice, pero aclara que a veces esos casos son “personales”, que la gente busca al obispo en confesión.

Un caso peculiar, que comparte fila con Zacatecoluca, es el de la diócesis de Santiago de María. El obispo, monseñor Rodrigo Cabrera, lleva 22 años en la diócesis y se muestra escéptico pero prudente. “Como cinco casos he visto, pero siempre tuve duda de que era posesión diabólica”, recuerda. “Pero, como dice la gente, por las dudas había que hacerlo. Puede ser que no sea (posesión), pero se le puede rezar. Más bien exorcismo, como dice el rito, no hemos hecho, solo le hemos rezado”, explica.

Cabrera expone con franqueza sus dudas: “A mí me cuesta creer en eso. Si decimos que Dios es nuestro padre, no sé por qué puede permitir que una persona inocente sea poseída por espíritus. Pero como la Iglesia deja la posibilidad, debemos obedecer”.

En esta diócesis tampoco hay un exorcista permanente, pero el obispo dice que cuando hay un caso, da el permiso. “Me tocó el caso de una jovencita de unos 15 años… fue raro, porque estaba conversando con ella, la confesé y entonces empezó a echar como astillas de raja de leña por los ojos. Cuando fui a su casa, fui con un padre franciscano y él me dijo que no era posesión diabólica. Conversé con otro sacerdote, el padre Hilario Contrán, hoy en la parroquia San Antonio, también me dijo que no era posesión, entonces solo le di los sacramentos, le celebré misa en acción de gracias. La niña se curó de eso, pero bien curioso porque a los tres días apareció muerta. Era una enfermedad.”

Hablar del demonio

La existencia del demonio es un dogma de la Iglesia católica. Por lo tanto, ningún católico puede negarlo sin estar fuera de la fe. De hecho, la negación es vista por Rodríguez como una estrategia del mismo demonio. “Algunas veces decimos que el demonio no existe y esa es una manera fácil de jugar con la tentación”, dice. “La Iglesia debe hablar del demonio porque de hecho existe.”

En este punto coincide con Torres, el rector del seminario menor. “Es fundamental para la fe creer que el demonio existe, porque así es que tememos alejarnos de Dios.” Entonces hace un matiz: “Pero algunos buscan aprovecharse del efecto que los exorcismos causan en la gente, que hacen crecer la fe, porque supuestamente se presencia la imposición de Dios sobre el mal. No debemos usarlos de propaganda, porque nos puede salir al revés, que la gente se sienta engañada después de tantos (exorcismos)”.

A Alvarado, el que más contacto manifiesta haber tenido con el diablo, le preocupa una situación al respecto: “Si el ambiente es no creer, no habrá alguien para que haga exorcismos. Es que a veces uno no cree, por temor, por miedo, no creo que por ignorancia. Puede ser por falta de compromiso, y dejar los casos pasar”.

Con crédulos y menos crédulos, la fe católica advierte que en El Salvador el “príncipe de este mundo” anda libre y en pie de lucha, y en esta guerra las dudas hallan un flanco. “La cuestión de fondo —dice Rodríguez, para zanjar el tema— es si creemos o no en el diablo, Satanás, el demonio.”

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NOTA SECUNDARIA

Cuerpo a cuerpo

¿Testimonios de fe o la descripción de un hecho real? La pregunta salta como un gato asustado cuando los relatos cobran forma como calcados de las escenas de esas películas sobre posesiones diabólicas y exorcismos que aún nos desvelan desde los setenta. ¿O son las películas las que han calcado la realidad?

Por Élmer L. Menjívar

La conversación siempre empezaba igual. Casi como aquellas clases de catequismo de la primera infancia. “El demonio, bíblicamente, es un ángel que fue creado por Dios, pero que se rebeló contra Dios. Es un ángel caído, sigue siendo un ángel. Por lo tanto, no perdió el poder que tenía según el plan de Dios. Pero hay que tomar en cuenta que no puede estar sobre Dios.”

El catequista sería el padre Fernando Rodríguez, quien además de ser el exorcista oficial de la arquidiócesis de San Salvador, es, según sus propias palabras, “algo así como el ministro de educación dentro de la Iglesia”, es decir, el vicario episcopal de educación y vida religiosa. La imagen del catequista se agranda considerablemente con este dato.

Su formación académica ha sido cuantiosa, propia de su cargo. Por su cariz de un intelectual impacta su relato lleno de descripciones de hechos tan extraordinarios que rozan con la fantasía. Sin embargo, la mueca severa de su rostro hace olvidar a aquel catequista y nos instala frente a un fiero abogado —un abogado de Dios, podría decirse— que defiende a su cliente de cualquier intención de poner en duda sus enfrentamientos con el mal en una lucha por salvar las almas del Infierno.

“El diablo tienta y busca, y sabe a quién va a hacer caer.” Cualquiera se sentiría señalado. “A veces uno mucho juega con la tentación y termina entregando su voluntad al demonio.” Ya no queda duda de que habla muy en serio.

Para no dejar estas sentencias en lo abstracto, cita una serie de ejemplos, como la música rock pesado, el juego de la güija, la brujería y hasta la internet como puentes hacia lo demoniaco.

Asegura que todos los casos están documentados, pero se mantienen en secreto por el bien de la persona víctima. Sin embargo, accede a hablar de un joven de unos 17 años que llegó a El Salvador de Estados Unidos. Su familia en el país norteamericano no sabía qué hacer con él porque tenía una conducta muy extraña y estaba metido de lleno, por internet, en todo lo que tiene que ver con el satanismo, y poco a poco se dejó poseer. “Al llegar a San Salvador me llamaron, pero él no quiso hablar conmigo”, cuenta Rodríguez, ya ni catequista, ni abogado, sino exorcista. Un grupo de personas lo evaluó y se encargó de prepararlo para el primer encuentro que tuvo con el liberador de cuerpos.

“Era un muchacho bastante fornido, y para poder dominarlo necesitamos seis hombres y aun así casi se soltaba. Comenzamos el proceso y se veían claras manifestaciones de que estaba poseído. En un primer encuentro solo pudimos calmarlo, pero no expulsar el demonio dentro de él. La siguiente semana seguimos con el ritual. Se comportaba violento, gritaba con la voz deformada, como en las películas. Fue hasta después de la tercera semana cuando el Señor logró liberarlo.”

“Es una lucha que requiere preparación”, asegura, y advierte que el demonio podría volver a poseer un mismo cuerpo si no hay un cambio verdadero en la persona para proteger su alma, “porque el demonio posee cuerpos, no almas”.

Posesos de San Vicente

El padre Óscar Alvarado al principio se mostró nervioso, y también se preocupó por hacer una introducción didáctica al tema. Luego empezó a relatar sus experiencias en San Vicente con una emoción propia de quien recuerda grandes hazañas.

“Durante mi primer caso, llegamos con unos diáconos de Guatemala a la casa donde tenían a la niña, yo llevaba escondida una grabadora e iba grabando todo, y antes de que entráramos al cuarto nos gritó con una voz ronca: ‘¡No grabés, tonto!’. Entonces me dijo uno de los diáconos al oído: ‘¿Doy la bendición?’, y desde el cuarto la voz burlona dijo: ‘Yo la voy a dar, ¡ja ja ja!’, demostrando que sabía todo lo que hacíamos. De pronto oímos la voz de la niña: ‘¡Ayúdenme!’. Y cuando entramos, tenía la voz ronca, los ojos colorados, el pelo parado y moviéndose con fuerza. Le puse el crucifijo y empecé a orar. Esa niña tenía siete demonios, y se los sacamos uno por uno en tres meses”, relata el religioso.

Asegura que entregó la grabación a monseñor Óscar Barahona, pero que antes la mostró a un grupo de sacerdotes. “Hubo unos que ni durmieron del miedo por escuchar la voz del demonio”, recuerda. Asegura que todo documento queda en poder del obispo, y es confidencial, por tratarse de un rito sacramental, como la confesión.

Pero las historias no se agotan, y Alvarado se muestra interesado en dar estos testimonios para que los que no creen vean que todo es verdad.

“Un exorcismo reciente y cercano a ese es el de una señora que parece que las hermanas le quisieron hacer brujería. Un día se le murieron de un solo 40 gallinas. Después bajaba un animal de un árbol, y ya después apareció ella dando gritos y quedaba medio muerta. Fuimos a esa casa y estudiamos el caso y sí, cabalmente, le habían hecho mal. Reaccionaba como que no era ella, voz de hombre, fuerza sobrehumana. Fuimos con el padre Hilario a hacer oración y no pudimos sanarla. Regresamos a los ocho días. El esposo y otro señor la agarraron para controlarla, y después de hora y media de seguir el ritual del exorcismo ella pegó un grito fuerte, y dos perritos que estaban ahí se murieron al instante, como que los espíritus se metieron en ellos y los mataron.” Otra historia vencedora.

Entre sus historias incluye también algunas que aclaran que no siempre se trata de posesiones, y que ha sido capaz de distinguirlas. “Por ejemplo en casos de retiros de renovación, cuando una persona no está acostumbrada a hacer oración profunda y es sometida a cánticos y reflexiones, hay una reacción similar a los que están endemoniados, pero es otra cosa”, precisa. Además, cuenta que hay personas que llegan enfermas, epilépticas o sicóticas, y la oración puede alterarlas también, “pero no hay espíritu maligno ahí”, apunta.

Solo se detiene porque debe atender sus compromisos en el ordinariato militar, pero su viejo oficio de acechador de demonios no lo deja atrás: “La otra semana me traen una niña que creen que está endemoniada. Vamos a ver qué pasa”.

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NOTA TERCERA

Para vencer a la serpiente antigua

Un exorcismo tiene una serie de normas e instrumentos, así como consideraciones que han sido consignadas en un manual que tiene siglos de existencia.

Por Élmer L. Menjívar

El padre Fernando Rodríguez lo dice muy claro: “Es una lucha”. Como el encargado de validar las posesiones demoniacas y practicar el exorcismo en la arquidiócesis de San Salvador, sabe de lo que habla. En esa lucha las armas no son sofisticadas y algunas se pueden llevar en una pequeña maleta, y otras en un depósito de fe sin un lugar localizable en la persona del sacerdote exorcista.

Oraciones, conjuros, vestimenta e instrumentos consagrados, todo está detallado en el “Ritual del exorcismo”, un manual reconocido por el Concilio Vaticano II como Título XII del Ritual Romano. Esta es una versión actualizada por la Congregación del Culto Divino y de la Disciplina de los Sacramentos, y rubricada por el papa Juan Pablo II, que se “reveló” el 1.º de octubre de 1998. A esta versión le precedió una publicada en la edición de 1952 del Ritual Romano, siempre como título XII.

Antes de esa fecha, los exorcismos seguían las indicaciones de un ritual dejado por el papa León XIII, que se conocía bajo Título XX del Ritual Romano.

La actualización era una deuda atrasada con el Concilio Vaticano II, que pedía revisar y adaptar los rituales de la Iglesia a los nuevos tiempos, lo que implicaba abandonar el latín como lengua exclusiva para este tipo de ceremonias que existen en la tradición católica desde las comunidades de los primeros cristianos, según los textos incluidos en el Nuevo Testamento. Jesús fue el primero y luego los apóstoles. La Iglesia constituyó a los sacerdotes como depositarios del legado apostólico.

La publicación de la mencionada actualización estuvo salpicada por la polémica. Muchos de los más emblemáticos exorcistas se declaraban marginados de este proceso, entre ellos Gabriele Amorth, el exorcista de Roma y uno de los más famosos en el mundo, y el padre José Antonio Fortea, un especialista español. Alegaban que no se les consultó a los usuarios del manual.

El diablo, el dogma

“Más aún, todas las cosas que Dios creó (Col. 1, 16) las conserva y gobierna con su Providencia y nada hizo que no fuera bueno; también el diablo (…) y los otros demonios fueron creados por Dios ciertamente buenos por naturaleza, pero ellos se hicieron malos por sí mismos”, reza el Ritual al detallar la potestad de la Iglesia contra los demonios.

Esto explica por qué todas las oraciones del ritual son imperativas y no suplicativas. “Por eso, retírate, Satanás,/ en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo;/ retírate por la fe y la oración de la Iglesia;/ retírate por la señal de la Santa Cruz,/ de nuestro Señor Jesucristo…” El diablo es una criatura que Dios creó, y por tanto le debe obediencia.

El ritual advierte de otras formas de manifestación diabólica que no deben ser confundidas con la posesión: las tentaciones y las obsesiones, que requieren otro tipo de ritual.

También identifica al demonio por sus apelativos: “El diablo, llamado Satanás, serpiente antigua y dragón (…). Se lo designa ‘adversario de los hombres’ y ‘homicida desde el comienzo’, cuando por el pecado hace al hombre sujeto a la muerte. Dado que por sus insidias provoca al hombre para la desobediencia a Dios, a este malvado se lo llama también ‘tentador’, ‘mentiroso’ y ‘padre de la mentira’ (…). Se lo llama también ‘príncipe de este mundo’”, dicta el Ritual Romano.

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Editado por Ricardo Vaquerano /Publicado en La Revista ENFOQUES (La Prensa Gráfica) 21 de mayo de 2006.

La carga de las remesas

octubre 17, 2008

NOTA PRINCIPAL

Bajo el peso del dinero

El oriente de El Salvador es la zona líder en remesas y se enfrenta a una paradoja: el flujo de dinero comienza a evidenciar algunos efectos negativos en los pueblos más remeseros. Desde el desequilibro poblacional entre hombres y mujeres hasta la parálisis económica. El departamento de La Unión recibe más del 10% de las remesas del país y el municipio de Concepción de Oriente, con el 63% de familias viviendo de eso, es una ventana al presente que ya muestra distintos signos de futuro.

Por Élmer L. Menjívar

“Aquí hay falta de maridos”, reconoce sin rubor un grupo de colegialas de 17 años que cursa primer año de bachillerato en el centro escolar de Concepción de Oriente, en el extremo norte de La Unión. En su divertida expresión se encierra una compleja realidad, salpicada de contradicciones, enfrentada con los mitos y adormecida por el sueño americano.

En este municipio fronterizo con Honduras, el 63% de las familias subsiste de los dólares que recibe de parientes que trabajan en los Estados Unidos, según el Informe sobre Desarrollo Humano, El Salvador 2005, del PNUD. Este porcentaje lo destaca como el municipio más “remesero” de El Salvador.

Las jovencitas quejosas, quizá sin saberlo científicamente, ya intuyen la gravedad de la situación, además de vivirla. En este pueblo hay apenas 76 hombres por cada 100 mujeres, y en edad casadera -a saber entre los 15 y los 25 años- la situación se acentúa: solo hay 66 hombres por cada 100 mujeres. Y si eso ya es para preocuparse, las chicas añaden un ingrediente más. “Además, los hombres que se casan embarazan a la mujer y a los tres meses ya se van (para los Estados Unidos)”, comenta desenfadada Fidelia Bonilla, que a sus 16 años ve clara la razón que ha provocado que el 42% de los hogares de Concepción de Oriente tenga a la mujer como cabeza de familia, algo que contrasta con la media nacional, que es del 32%. Fidelia tiene dos hermanos migrantes.

En el mismo grupo, los varones sueltan carcajadas nerviosas, pero por el momento no rebaten los señalamientos. Es más, Celso Bonilla, de 17 años, confirma. “Yo solo estoy esperando terminar el bachillerato, pero ya no aguanto para irme.” Su padre vive en los Estados Unidos y ya es residente legal.

Esta regla también tiene sus excepciones. Justo al lado de Celso, Rubén Hernández, también de 17 años, dice que no quiere irse, a pesar de tener dos hermanos que lo esperan allá. “Está muy difícil llegar, y allá también, mejor me quedo tranquilo aquí”, afirma el joven ante la mirada de desaprobación de sus compañeros.

Él y la que no se va para los Estados Unidos tienen tres opciones: trabajar, seguir estudiando, o simplemente, dedicarse a vivir de las rentas.

El PNUD detectó que, de hecho, son los jóvenes de entre 18 y 24 años los que más trabajan en este municipio, un poco más de la mitad. Las mujeres trabajadoras de esta edad, por el contrario, apenas superan el 20%. Pero al pasar de los 25 años las cosas se emparejan, ni las trabajadoras ni los trabajadores superan el 40% de la población.

En medio del patio escolar, este ameno grupo de estudio habla poco. El bachillerato es el límite previsto para la mayoría. “Para la universidad hace falta pisto, y no siempre se puede, además hay que irse por lo menos a San Miguel”, dice Tania Bonilla, de 15 años. Tiene un hermano y algunos tíos en los Estados Unidos. Los demás del grupo tampoco ven la idea de ir a la universidad como parte de su vida.

Lo que dicen como cosa cotidiana estos jóvenes lo destaca Katharine Andrade, coordinadora del Programa Migraciones y Desarrollo Humano del PNUD, con el análisis respectivo. “En niveles de bienestar se relacionan los mayores niveles de escolaridad con la reducción de la pobreza, pero en La Unión la pobreza se está reduciendo -está entre los tres departamentos con menor pobreza-, está en los niveles más bajos de escolaridad (2.9 años de formación académica formal).”

Este índice muestra el promedio de años de educación primaria, secundaria o superior de los pobladores. Para el caso de Concepción de Oriente, refleja un desinterés en los estudios formales.

“Se detecta la fuga de capital humano capacitado que pudiera levantar a la comunidad”, explica Andrade, y su explicación también tiene eco evidente en la realidad.

La migración de relevo

“Para mí la migración es un problema, no avanzamos en el desarrollo. Jodidos estamos en ese aspecto”, se queja Héctor Adán Canales, alcalde de Concepción de Oriente desde 2000, al volver a escuchar que su municipio es el campeón de las remesas. Él señala un punto sensible que afecta la productividad de la zona: “Aquí no encontramos mano de obra, ni para el campo. No tenemos fábricas de costuras, ni una sola panadería. Solo hay tiendas”.

William Pleitez, el coordinador general del Informe sobre Desarrollo Humano del PNUD, para El Salvador, comparte esta preocupación y la extrapola a todo el departamento de La Unión. “La relación entre migración y desarrollo humano es una relación contradictoria, porque justamente el país está también perdiendo a su gente, y a su gente con mayores capacidades y liderazgo”, expresa este economista.

De los 10 municipios del país que más remesas reciben al año, seis son de La Unión, tres de Morazán y uno de San Miguel. Todos en el oriente del país. Es hasta llegar al número 13 que un nombre cruza el río Lempa hacia occidente.

El dinero, en este territorio, se hace casas, casas enormes que aparecen como castillos aislados en los parajes de las afueras y que en el casco urbano rompen la continuidad vertical de casi todas las cuadras. Pero las enormes casas son solo el testimonio material evidente del potente flujo de dinero que entra a Concepción.

No hay que ser político, ni economista para identificar la situación. “De lo alto para arriba solo buenas casas se ven. Allá por donde nosotros lo que se miran son ranchitos”, comenta Ana Francisca Chicas, de 45 años, mientras hace pupusas en el parque. Es oriunda de un cantón de Delicias de Concepción, en Morazán, un municipio mucho menos migrante y en el que la proporción de hogares con remesas es solo un cuarto de lo que se ve en Concepción.

Chicas llegó al municipio remesero hace siete años porque a su esposo le fue más fácil encontrar trabajo pastoreando ganado y, además, mejor pagado, pues otra diferencia de su municipio es que las remesas se concentran en el pueblo. “La juventud aquí casi no trabaja, no se haya una muchacha para trabajar, y habiendo muchachas. Como solo les viene el billete por montones”, analiza, y señala la solución que ha impuesto la realidad: “Los que vienen a trabajar son los hondureños y nicaragüenses”.

El alcalde confirma sin tapujos la presencia de emigrantes de los países vecinos, pese a las irregularidades legales que implica. “Somos el pueblo que más recibe emigrantes también. Hay quejas de migración y nos dicen que la municipalidad controle esto, pero se da el caso de la necesidad. Pero si denunciamos a un hombre que está trabajando en una tierra, ya esa tierra dejó de producir, y le hacemos daño a él y al país, ¿porque quién va a trabajarla entonces”, explica, desafiante, Canales.

Una especie de empatía asoma en el alcalde, que no es ajeno a la necesidad. “Estamos igual, nosotros vamos a los Estados Unidos por necesidad y porque allá pagan mejor, y los hondureños y nicaragüenses vienen aquí por las mismas razones”, dice este hombre, que tiene cinco hermanos y cuatro hijos en los Estados Unidos y que asegura que se ha quedado solo porque es alcalde.

La migración interna en Centroamérica no es un fenómeno reciente, pero ha adquirido direcciones nuevas en los últimos años, por lo que está siendo ampliamente estudiada por Abelardo Morales, especialista costarricense de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO). Este académico ha hecho investigación de campo en los municipios fronterizos del lado de Nicaragua.

El fenómeno ha sido bautizado “migración de relevo” y se aplica en Centroamérica pues “la migración sostenida crea un vacío en el mercado laboral que se llena con países vecinos, que tienen experiencia migratoria y están acostumbrados a hacerlo de forma temporal y circular”.

Morales recuerda la historia de los salvadoreños que a principios del siglo XX poblaron la franja fronteriza de Honduras, hasta que fueron expulsados por la guerra de 1969, y la de los nicaragüenses en su flujo histórico hacia Costa Rica. “Son zonas muy pobres que no pueden aspirar a un viaje hasta los Estados Unidos.”

El Salvador, y en concreto Concepción de Oriente, representa para los países vecinos plazas laborales vacantes y buen pago en dólares.

“Aquí pagan $1 la hora en el campo, el que menos paga. Pero hay gente que paga $1.25 o $1.50 la hora, y un albañil no gana menos de $15 el día, hasta $20 puede ganar”, precisa el alcalde al hablar de las razones contantes y sonantes. El salario mínimo rural es $2.47 al día.

Migración en los valores

“La familia que promueve la Secretaría Nacional de la Familia ya no existe”, reza Julia Evelin Martínez, del PNUD, durante su ponencia “Migraciones y género: el caso de El Salvador”, dictada el pasado miércoles 28 de junio.

Martínez aborda otra de las preocupaciones que despierta la migración en el alcalde del remoto pueblo de La Unión. “El problema es la desintegración familiar, la pérdida de valores, y no es problema de gobierno, es problema de nosotros. El Gobierno no va a educar a nuestros hijos a las casas”, sentencia.

“Los valores no se han deteriorado”, dice la académica del PNUD, “han cambiado”. Martínez insiste en la necesidad de abordar la realidad del país desde la perspectiva de las migraciones. “La realidad de la mujer ha cambiado, ha dejado de ser victimizada y ahora es un agente más activo, y la educación de los hijos también tiene otros paradigmas.”

La realidad que conocen los migrantes es distinta en muchos aspectos a la salvadoreña, y es por eso que, aparte de remesas, también traen visiones de mundo que inciden imprevisiblemente en la actitud de los que se han quedado.

“Yo no veo para qué irme”, confiesa Fidelia, “si aquí es bien tranquilo”. “Pues sí”, le contesta juguetón Celso, “de todos modos ahí vas a encontrarte un marido hondureño”. Todo les hace gracia. Pero no es un juego.

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NOTA SECUNDARIA

El paraíso de las mansiones vacías

Un pueblo de migrantes se muestra hoy como una paradoja en la que conviven la riqueza y el estancamiento con el recuerdo de otros tiempos y la perplejidad ante el presente, tan impredecible antes como hoy lo es el futuro.

Por Élmer L. Menjívar

A sus 82 años, Justo Espinal Acosta descansa en el parque central de Concepción de Oriente. Su memoria ofrece un imposible viaje hacia un irreconocible lugar que también se llama Concepción de Oriente. La geografía es la misma, pero la historia ha hecho lo suyo.

“Antes, nosotros nos crecimos haciendo milpitas, primero nos pagaban a peseta el día, de ahí a tres reales, de ahí a peso, de ahí a 1.50. Pero cuando yo tenía 15 años, peseta ganábamos todos”, anda el hombre sobre sus primeros pasos laborales. Y sigue: “Hacían milpas grandes, de 8, 10, 12 medios, ocupaban 10, 20, 30 hombres diarios, de 6 de la mañana a 6 de la tarde, y nosotros manteniéndonos con dos reales. Es que cuando yo empecé a trabajar, del 35 para acá, era la pobreza grande este pueblo”.

El parque donde ahora platican, él y dos de sus amigos desde el tiempo, cuentan que era un chiquero. “Cuando yo estaba de 15 años yo no pensé que iba a haber carretera aquí, ni luz, ni agua potable”, reflexiona don Justo, con mirada de sorpresa renovada al ver el lugar limpio, rodeado de grandes casas, electrificado, con agua potable, pero con muy poca gente.

“Antes esto era pobre. Desde que empezaron a mandar dólares esto cambió. La ventaja de nosotros ha sido esto: que se fue la primera, aquella mandó a traer a otro, de ahí mandaron a traer otro, y así hasta que nos dejó solo a los viejos aquí”, explica, y es preciso al enumerar a los primeros que se abrieron el camino hacia el norte. “Los primeros de aquí que se han ido fueron Narciso Acosta, Chabelito Canales Bonilla, después Marcelino Bonilla, Alonso y René Alfaro. Por ¢3,500 los llevaban, eso en los 40; hoy por 7 mil billetes, en dólares, lo llevan a uno y arriesgándose.”

Pese al riesgo señalado, Héctor Canales, el alcalde, sostiene que la inmigración “no se detiene. A la gente no le importan las dificultades”.

La migración de cada siglo

Pero don Justo sabe de migraciones y quizá por eso las entiende. “Yo me casé en el 40 y me barajusté para Honduras. Regresé ya con la hija mayor de 22 años, estuvimos allá 22 años sin venir, hasta el 69 con la guerra que hizo Fidel Sánchez Hernández, que nos echaron a todos, sin dejarnos sacar nada de las casas.”

Ahora don Justo dice que se siente en un paraíso, si compara con el pueblo de su juventud. Nos revela también un secreto a voces: “Yo tengo una cipota que tiene 14 años de estar allá, la Gloria, una mi hija”, que le ayuda a disfrutar de lo que no pensó en ver.

Este paraíso involuntario también se ha beneficiado del abandono, según observa el alcalde. “Aquí hay tierras que ya no se trabajan, abandonadas. Hay mucha reforestación, las casas ya no se hacen de madera, sino de concreto. Sin querer queriendo estamos protegiendo el medio ambiente”, afirma Canales, al mismo tiempo que invita a contemplar la paradoja: “Aquí vea las grandes casas bien pintadas, con buen jardín, amuebladas, pero están solas, deshabitadas, vacías”.

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Editado por Ricardo Vaquerano /Publicado en La Revista ENFOQUES (La Prensa Gráfica) 2 de julio de 2006.
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